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Humanología
La Deforma al agravio

Dr. Carlos Santa María*
Director Consejo Provincial Santiago

En una interesante investigación presentada en el canal HBO se presenta un análisis bastante completo sobre la relación entre las Corporaciones estadounidenses de alto espectro y las demandas de los consumidores, lo cual se traduce en una ley denominada “Reforma al Agravio“ y conocida en su versión crítica como la Deforma por los efectos que ha causado.

Su normatividad está destinada a defender a las empresas fuertes y a los gremios profesionales de las demandas por productos de baja calidad o la denominada mala praxis. Las líneas generales están encaminadas a impedir topes considerados excesivos en las solicitudes de personas que consideran violados sus derechos fijando cifras que no exceden límites permisibles en estas instituciones de tal suerte que las cantidades son regularmente bajas; de igual modo, también se establecen procedimientos para efectuar las demandas las cuales tienen una serie de requisitos lo que la convierte casi en prohibitiva. Aún más, se determina que los casos no resueltos deben pasar a las Cortes donde los jueces tienen que decidir de acuerdo a sus propios criterios. Lo fundamental es que las dificultades para avanzar en el camino de la resolución sean encargadas incluso a responsables internos de las empresas los que concilian con quien expresa sus pedidos de compensación.

¿A qué se debe esta ley ? La respuesta difiere según sea el actor que la responda.

Las Corporaciones y Gremios Profesionales consideran que las reclamaciones en su mayoría son injustas y se deben a individuos cuya única finalidad es explotar a las empresas extrayéndoles dinero de modo ilícito: el caso de una mujer que solicita 2,7 millones de dólares por haberse quemado con una taza de café en Mac Donalds  o aquellos que consideran culpables a médicos por sus propia irresponsabilidad no pueden ser amparados con el peso del Estado y, por tanto, el deber implica impedirles lucrar con la desgracia ajena. Lo anterior ha implicado una alta financiación a los jueces que están en los campos decisorios de estas demandas lo que ha permitido que un porcentaje mínimo prospere y en sumas pequeñas. Es un triunfo de la justicia.

Por su parte, los defensores de los consumidores de servicios o productos han explicado que es un derecho reclamar cuando existe una publicidad engañosa o se han violado los protocolos en salud.

Casos como la praxis equivocada de una médica sancionada dos veces antes y a la cual se le permite ejercer libremente causando un retardo a uno de dos gemelos, son evidencias de la necesidad de permitir las denuncias formales; las constantes violaciones tanto en precios como cobros de multinacionales de la comunicación, favorecidas por los jueces y por la “letra chica” son claros ejemplos de trangresión a la ética del ciudadano.

En América Latina, la normatividad también favorece definitivamente a las Corporaciones y los mecanismos para denunciar se convierten en reclamos simplemente ya que los institutos formalizados para este fin acogen estas solicitudes aceptando  que no tienen el poder para hacer efectiva una sanción justa y que se debe entonces pasar a juzgados donde la necesidad de un abogado entorpece el proceso: para toda persona que tenga una deuda ficticia sabe que iniciar un camino interminable puede costarle mucho más caro que la deuda creada por un arte computacional que convierte las ilusiones en estafa.

Las lecciones pensantes de esta ley son reveladoras: denunciar es un agravio social por lo tanto es mal visto, lo que disuade a quien se siente engañado; creer en que el Poder no deja caminos es una alternativa a transformar. Y lo principal: cabe continuar con una conciencia clara que exigir derechos es de ética ineludible, velar por la responsabilidad social de un país es una tarea inexorable de modo permanente e intervenir decisivamente en cuanto la ocasión y el tiempo nos lo permita es una opción de vida. La Deforma no puede seguir deformando nuestras vidas.    

 

*Carlos Santa María Trabajador Social de la Universidad Católica de Valparaiso, Psicólogo Social por la UNAD, especialista en Estudios Latinoamericanos, Educación e Investigación por Universidad de Nariño y Doctor en Filosofia y Educación por la Universidad de Barcelona. También es profesor universitario, columnista  y ha publicado catorce libros en el campo humano y académico.

csantamaria21@yahoo.com

 
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